LOS ANGELES -- Joe Torre recogió una gorra húmeda de los Dodgers, que estaba en su escritorio, y aspiró profundamente, para percibir el aroma de la champaña.

"Es un olor maravilloso", dijo, antes de sonreír y de arrellanarse de nuevo en su silla.

Ese aroma del éxito seguía siendo notorio en la casa club de los Dodgers el lunes, apenas dos días de que barrieron a los Cachorros de Chicago en la Serie Divisional de la Liga Nacional.

Los desechos dejados por la ruidosa celebración -- un montón de corchos en un escritorio, botellas vacías de champaña en la parte posterior de un casillero -- recordaban la primera victoria de Los Angeles en una serie de postemporada en 20 años.

"Festejé como si fuera una estrella del rock", dijo entre risas Manny Ramírez, quien había invitado a los aficionados a ir a festejar a su casa "si pueden encontrarla".

"Nadie la encuentra", dijo feliz el dominicano.

Ramírez, quien ha sido un mensajero de buenas nuevas para los Dodgers desde finales de julio, cuando salió de Boston, bateó de 5-10, con dos vuelacercas, tres impulsadas y cuatro bases por bolas en la serie divisional. Ha bateado de hit en 38 de sus últimos 43 encuentros de postemporada, con un promedio de .350 en esa racha.

"Vine e hice mi trabajo. Siento que es una bendición el haber venido aquí", expresó.

Los Dodgers necesitarán de nuevo el bate del quisqueyano a partir del jueves, cuando abran la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en Filadelfia. El primer equipo que sume cuatro triunfos irá a la Serie Mundial.

"Ganar los primeros dos juegos en Chicago nos dio mucha confianza", dijo. "Trataremos de ir a la Serie de Campeonato con el mismo entusiasmo", dijo Ramírez.

La Serie de Campeonato confrontará a dos equipos enrachados.

Desde el 30 de agosto, cuando los Dodgers comenzaron una seguidilla de ocho victorias, han tenido una foja de 22-8, incluidos los tres triunfos ante los Cachorros. Su porcentaje de triunfos, de .733, es el mejor de las Grandes Ligas durante ese periodo, apenas debajo del de los Filis, que han tenido un récord de 22-9 y .710.

"Fue entonces cuando nos unimos y comenzamos a tener confianza mutua" dijo el antesalista Casey Blake, adquirido a Cleveland en las mismas fechas en que Ramírez llegó, inyectando su actitud positiva.

"Simplemente nos unimos en el momento oportuno; la química es buena", dijo el jardinero Matt Kemp. "El año pasado, a estas alturas, estábamos ya eliminados. Ahora tenemos algo por demostrar".

Los Dodgers y los Filis se enfrentarán por cuarta vez en la Serie de Campeonato, pero por primera desde 1983, mucho tiempo para que recuerden el antecedente la mayoría de los jóvenes de Los Angeles. Los Dodgers vencieron a los Filis en 1977 y 78. En el 83, los Filis se impusieron.