FILADELFIA - Debajo de una gorra empapada de champán y cerveza que proclamaba a los Filis campeones de la Liga Nacional, el rostro de Jamie Moyer estaba igual de húmedo.

El lanzador de 45 años había llorado por casi una hora y tenía los ojos rojos y aguados. ¿Quién lo puede culpar después de lo que presenció desde el dugout y el viaje a la Serie Mundial que la victoria implicaba?

En su décima segunda temporada de Grandes Ligas, Moyer está a punto de embarcar en la jornada más importante del béisbol.

"No sé si aún comprendo lo que ha sucedido aquí'", dijo Moyer. "Se que vamos a la Serie Mundial, pero aún no lo he asimilado".

Moyer entiende que la Serie Mundial lo ha eludido en el pasado, aún como miembro del equipo de Seattle que ganó 116 partidos. Ese equipo fue derrotado por los Yankees en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Moyer hizo su debut de Grandes Ligas en 1986 y ha jugado con ocho organizaciones y en una ocasión rechazó una oferta de empleo como coach para seguir jugando.

No sólo escuchó hablar del campeonato de los Filis en 1980; lo vivió como estudiante de secundaria en Souderton, Pennsylvania.

"La gente estaba colgada de los postes y de los árboles y había papel higiénico por todos lados", recordó. "Todos eran tus amigos. Medio millón de personas eran amigos".

Moyer lloró al darse de cuenta que él, quien no asistió a la escuela para ir al desfile de la Serie Mundial del 1980, podría ver a la actual generación de estudiantes de secundaria hacer lo mismo. Y él podría ser uno de los jugadores que los salude".

"Estamos a una serie de estar en las carrozas en un desfile por Broad Street", dijo. "Increíble".