Los Medias Blancas de Chicago no transformaron su roster con cambios masivos o contrataciones de lujo en el mercado de la agencia libre este receso de temporada. En su lugar, el gerente general Rick Hahn ha compartido su deseo de construir a un club con un núcleo de jugadores hechos en casa.

Hahn ha enfatizado la importancia de prospectos en desarrollo mezclados con veteranos para formar un equipo que pueda competir y contender de manera consistente.

Tuve la oportunidad de ver muy de cerca a uno de los prospectos que más prometen en la organización de los Medias Blancas en la pasada Liga Otoñal.

En 2009, el infielder y bateador ambidiestro Carlos Sánchez fue firmado como agente libre internacional desde su natal Venezuela.

Ahora con apenas 20 años de edad, Sánchez exhibe la misma capacidad a la defensiva que hemos visto de muchos infielders venezolanos de clase. Quizás no luzca tanto, pero es extremadamente competente, dependiente y versátil.

Mientras que su defensa es su fuerte hasta ahora, Sánchez cuenta con un bate bastante efectivo y eficiente. Hace contacto y tiene la habilidad de embasarse. De hecho, la ofensiva de Sánchez ha mejorado en cada año de su carrera como profesional.

Sánchez luce un poco más pesado en comparación con muchos otros infielders del cuadro medio. En realidad, no está tan pesado. Mide 1.80 metros de altura y pesa casi 80 kilos. Cuenta con algo de velocidad, y tiene lo suficiente como para estafarse algunas bases.

Ofensivamente, Sánchez tiene suficiente control del bate y hace el contacto suficiente para potencialmente ser utilizado en la parte alta del lineup. El venezolano tiene un ojo sagaz en el plato, y no desperdicia turnos al bate tratando de hacer más de lo que realmente es capaz.

Para su crédito, Sánchez complementa su juego ofensivo e incrementa su valor con un buen toque de bola.

Después de firmar con los Medias Blancas, Sánchez comenzó su carrera en la Liga Dominicana de Verano (DSL, por sus siglas en inglés) a la edad de 17 años. Participó en apenas 22 juegos y obtuvo 42 turnos al bate. Finalizó con un promedio de bateo de .156, jugando la segunda base y el shortstop.

La temporada siguiente, Sánchez volvió a participar en la Liga Dominicana de Verano, donde tuvo 203 apariciones en el plato. Mejoró su promedio a .269 y se robó siete bases. La mayoría de los partidos los jugó en la antesala, pero también vio acción en la intermedia y el campo corto. El joven mostró su velocidad y versatilidad como un guante seguro en el cuadro.

En su temporada con 19 años de edad, Sánchez vio acción para Bristol en la Liga de Novatos en Clase-A Kannápolis en la Liga del Sur. Se combinó para batear .286 en 318 turnos. De nuevo, su promedio de bateo mejoró. Recibió 20 pasaportes y se ponchó en 51 ocasiones, una cifra respetable.

El año pasado, Sánchez una vez demostró su habilidad para hacer contacto, embasarse y anotar carreras. Jugó para tres niveles de los Medias Blancas, incluyendo Clase-A Avanzada Winston-Salem, Doble-A Birmingham y Triple-A Charlotte. Con apenas 20 años de edad, Sánchez tuvo un promedio combinado de .323 en 588 apariciones en la caja de bateo.

Sánchez fue seleccionado para integrar el Equipo del Mundo en el Juego de las Futuras Promesas previo al Juego de Estrellas del 2012 en Kansas City. Ahí es donde lo vi jugar primero. Jugo la tercera base y obtuvo dos turnos al bate. El chamaco conectó un doblete, anotó una carrera y se ponchó una vez. En general, tuvo un buen partido.

Al finalizar la temporada regular, Sánchez se unió a los Salt River Rafters en la Liga Otoñal, donde se hizo notar ante un buen número de escuchas presentes.

Sánchez bateó para .299 en 87 turnos. Tuvo cuatro dobles y un triple. También lideró la liga con 11 estafas, siendo atrapado robando sólo tres veces. Recibió 13 bases por bolas y abanicó la brisa en 18 ocasiones.

Tuvo promedio de .276 en contra de lanzadores derechos y .345 contra zurdos.

Sánchez tiene un swing compacto y bien medido. No tiene las manos o el bate más rápido, pero su bate es lo suficientemente rápido. Hace contacto. Reconoce los lanzamientos y los selecciona bien. El resultado neto es positivo. Utiliza todo el terreno de juego a la hora de conectar sus batazos, en su mayoría sencillos o para avanzar a los corredores.

Sánchez no debe ser visto como un potencial bateador de poder. Si alguna vez comienza a elevar la bola, lo más seguro es que no lleguen a la barda, convirtiéndolo en un out fácil. Su fuerte son los batazos en línea o batear hacia los huecos.

Sánchez es muy fluido en el terreno. Tiene buen alcance hacia todas las direcciones. Jugó solamente la segunda base en la Liga Otoñal, donde obtuvo 126 oportunidades y cometió solamente dos errores en 22 encuentros.

En lo particular me agradan sus movimientos a la hora de hacer un doble play. El juego de pies y pivoteo son impecables. Alimentó al shortstop con tiros precisos y fáciles de manejar. Tiene la fortaleza y precisión suficiente en su brazo para hacer jugadas detrás de la almohadilla en la segunda base, o desde donde juegue en el infield. Sus manos suaves le ayudan bastante.

No tengo duda de que Sánchez puede jugar la antesala o el shortstop. Pero donde realmente encajaría mejor es en la segunda base. Como lo destaqué anteriormente, su alcance es bueno, pero pudiera ser mejor en la intermedia que en el campo corto.

En el futuro, veo a Sánchez como un versátil infielder capaz de convertirse en un shortstop titular a nivel de Grandes Ligas. En el peor de los casos, Sánchez podría venir desde la banca como un jugador utility. Pero yo lo visualizo en un rol mucho menos limitado que ese.

Si bien pudiera conocerse por sus proezas con el guante, Sánchez probablemente sorprenderá con su habilidad para batear para un alto promedio y avanzar a los corredores.

MLB.com tiene al venezolano como el séptimo mejor prospecto de los Medias Blancas.

Sánchez es la clase de prospecto versátil que encaja extremadamente bien con los planes a futuro de los Medias Blancas.