Alex Rodríguez. (Streeter Lecka/Getty Images)

NUEVA YORK -- Sin jugar un solo partido esta temporada, Alex Rodríguez es el líder de los Yanquis en cuanto a acaparar titulares.

La lesiones lo han alejado del equipo de Nueva York desde los playoffs el año pasado, y ahora el tercera base encara una sanción de Grandes Ligas por dopaje, quizás de por vida.

"La posibilidad de que Rodríguez reciba un castigo severo es muy alta", dijo el miércoles el ex comisionado de las mayores, Fay Vincent.

El nombre del tres veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana, que cumplirá 38 años el sábado, ha sido mencionado dentro de más de una docena de peloteros investigados por sus vínculos en la trama de dopaje de Biogenesis, una clínica en el sur de la Florida que fue señalada como sitio de distribución de sustancias dopantes.

Luego que Ryan Braun llegó a un acuerdo a inicios de semana para aceptar una suspensión de 65 juegos, toda la atención se centra en Rodríguez, quien hace cuatro años reconoció haberse dopado cuando jugó con los Rangers de Texas entre 2001 y 2003. Desde entonces, una y otra vez ha negado su consumo. Grandes Ligas nunca ha indicado que hubiese dado positivo en un control.

Los abogados de Grandes Ligas (MLB) y el sindicato de peloteros tenían previsto reanudar el jueves sus consultas sobre la investigación del caso Biogenesis.

Aunque nadie sabe quién será el próximo en ser sancionado, todas las miradas se fijan en A-Rod.

Los Yanquis anticipan que Rodríguez será acusado de dopaje en múltiples temporadas, de reclutar a varios deportistas para la clínica, de intentar obstruir la pesquisa de MLB y no haber dicho la verdad a las mayores cuando se le preguntó sobre sus vínculos con el doctor Anthony Galea, quien se declaró culpable hace dos años tras ser sindicado en un tribunal federal por importar fármacos prohibidos de Canadá a Estados Unidos.

"Es un lío enorme", dijo John Thorn, el historiador oficial del béisbol de Grandes Ligas. "Si recibe una suspensión vitalicia o un acuerdo para admitir culpa involucra algo menor pero aún sustancial, su legado quedaría bien ensuciado".

Con 647 jonrones, quinto en la lista histórica y a 115 de igualar al número uno Barry Bonds, Rodríguez es uno de los bateadores más prodigiosos de todos los tiempos. Y sus grandes contratos lo han tenido siempre en el candelero, primero con uno de 252 millones de dólares por 10 años con Texas que comenzó en 2011, y luego uno de 275 millones por 10 años con los Yanquis que entró en vigencia en 2008.

Pero no sale de una lesión para caer en otra. Ha ingresado en la lista de incapacitados seis veces en seis años. Se operó la cadera derecha en marzo de 2009 y este enero se operó la cadera izquierda, tres meses después de una postemporada para el olvido, en la que el equipo tuvo que dejarlo sentado en la banca.

Justo cuando parecía que estaba listo para reincorporarse con los Yanquis esta semana, el club informó que se lastimó el cuádriceps izquierdo.

Rodríguez ha reconocido que se dopaba antes que MLB empezase a imponer sanciones. En 2009, atribuyó su decisión a que era "joven y tonto" y se comprometió a trabajar con una fundación para combatir el consumo de esteroides.

Si resulta que todo este tiempo quebrantó el reglamento, su reputación quedará mancillada sin remedio.

"No cabe duda que ha sido afectada, y en mayor medida que muchos de sus contemporáneos que se han visto involucrados, ya que en su caso la percepción es que su práctica ha sido recurrente", comentó Bob Costas, el comentarista de NBC y MLB Network.

"Eso podría cambiar si de alguna manera sale bien librado con su defensa, pero si eso no ocurre, entonces la percepción sería que no fue algo limitado a un cierto periodo; entonces sería imposible determinar cuánto su desempeño fue pulcro y cuánto fue sucio. Lo que da más pena es que hubiese sido uno de los grandes de todos los tiempos sin tener que doparse".

Si Rodríguez decide apelar un castigo, la suspensión probablemente tendrá que esperar hasta que se cumpla con una audiencia ante un juez de arbitraje y la misma podría demorarse hasta el próximo año.

Vincent sabe que las sanciones de por vida son muy difíciles de aplicar, y el caso de Steve Howe lo demuestra. Se impuso una suspensión permanente al lanzador en junio de 1992, luego que se vio involucrado en un séptimo incidente con drogas o bebidas alcohólicas. Pero Howe fue readmitido para jugar en las mayores en noviembre de ese año tras un fallo del juez de arbitraje George Nicolau.

Pese a ello, Vincent considera que al actual comisionado Bud Selig no debe temblarle la mano con una sanción severa contra Rodríguez.

"Creo que debe tomar una medida estricta. No creo que tenga que mucho que perder y tiene mucho que ganar", dijo Vincent.

Rodríguez no ha tenido participación alguna en la campaña de los Yanquis, y una buena parte de su salario de 28 millones para este año es cubierta por una aseguradora. Se le adeudan 86 millones adicionales en salario para las próximas cuatro temporadas.

Costas considera que un cambio de las reglas salariales en los contratos de largo plazo constituiría el factor más importante para disuadir el dopaje. Señala que los gerentes y los peloteros deben reabrir las negociaciones sobre el contrato colectivo y añadir una provisión al respecto.

"Si se determina que has usado drogas para mejorar el desempeño, agotas tus recursos de apelación y estás a la mitad de un contrato de largo plazo, el equipo tiene el derecho a discreción de declarar nulo el contrato", explicó. "Eso desalentaría enormemente el consumo de drogas".