Carlos Guillén (Duane Burleson)

DETROIT -- El lunes dijo presente en el Comerica Park de Detroit una de las figuras más queridas en la historia reciente de los Tigres, el venezolano Carlos Guillén.

El ex infielder de los felinos hizo el lanzamiento de honor antes del Juego 3 de la Serie Divisional entre los Tigres y los Atléticos de Oakland, recibiendo un fuerte aplauso de los fanáticos de la Ciudad Automotriz.

"Estoy bastante contento", le dijo Guillén a LasMayores.com al hablar de su regreso a este estadio. "Son muy buenos recuerdos, muy buena experiencia. La verdad es que son unos fanáticos maravillosos, una gerencia excelente, un manager excelente. Me dan un trato especial a mí y a la familia".

No es para menos. Guillén fue parte íntegra del renacer de los Tigres a mediados de la década pasada. Viniendo de una temporada de 119 derrotas-la segunda mayor cantidad de reveses en la era moderna-Detroit firmó al maracayero y al receptor boricua Iván Rodríguez en el invierno del 2003-04 como base de una reconstrucción que llevaría al equipo a la Serie Mundial del 2006.

"Fui parte de eso, pero también hay que darle crédito al front office (la gerencia)", dijo Guillén, quien jugó por Detroit del 2004 hasta su retiro después del 2011, mayormente en el campo corto. "Movió las piezas como había que moverlas".

Efectivamente, con el gerente general Dave Dombrowski y el manager Jim Leyland, los Tigres han ido a postemporada en cuatro ocasiones desde el 2006, con dos participaciones en la Serie Mundial y aspiraciones de llegar lejos una vez más en estos playoffs.

"Eso ha durado por mucho tiempo", comentó Guillén, quien ahora se ocupa de su academia de béisbol y su puesto como Presidente del Instituto del Deporte del Estado Aragua (IRDA). "Carlos Guillén salió y aquí están todavía ellos, tres años consecutivos en los playoffs . Es algo que no es fácil. Se trata de la construcción de una buena base y por eso este equipo ha estado en el lugar donde está".

Guillén tuvo las mejores temporadas de su carrera con los felinos entre el 2004 y el 2007, cuando registró OPS (porcentaje de embasarse más slugging) por encima de .900 dos veces, conectó 20 cuadrangulares o más en dos ocasiones (además de una campaña de 19) y tuvo años de 97, 85 y 102 empujadas.

A nivel colectivo, el punto luminoso fue el 2006, cuando los Tigres conquistaron el banderín de la Liga Americana y disputaron una Serie Mundial por primera vez desde 1984. Ese año fueron derrotados en el Clásico de Otoño por los Cardenales en cinco juegos.

"Fue una experiencia inolvidable para mí", expresó Guillén al recordar aquel 2006. "Todos son buenos recuerdos, cuando pierdes, cuando ganas, cuando tiras la bola a primera.

"Es una experiencia difícil de repetir. Lamentablemente no se volvió a repetir en el terreno de juego (durante su tiempo en Detroit), pero es algo inolvidable".