SAN LUIS, Missouri - Con la amargura aún latente por la eliminación de los Tigres de Detroit a un paso de la Serie Mundial, Miguel Cabrera recogió el domingo otro galardón y reconoció lo que todos sabían: jugó disminuido por una lesión al final de la temporada.

"Todo el trabajo que hicimos se nos quedó corto. Todavía estoy muy triste por la derrota", declaró Cabrera tras recibir el premio Hank Aaron por segundo año consecutivo.

El tercera base venezolano planea someterse a una cirugía por la dolencia en la ingle que le disminuyó durante los últimos dos meses de la campaña regular y en la postemporada, en la que Detroit sucumbió en seis juegos ante los Medias Rojas de Boston en la serie de campeonato de la Liga Americana.

Cabrera dijo que desconoce los detalles de la operación: "No sé nada, que hagan lo que tengan que hacer con tal que puedan reparar eso bien y estar al cien por ciento el año próximo", dijo.

Al fragor de los playoffs, Cabrera siempre esquivó hablar sobre sus problemas físicos para no proyectar debilidad ante los oponentes.

Ahora, pudo reconocer que "la lesión afectó mucho mi rendimiento físico y defensivo, ya no me podía mover bien en la tercera".

Explicó que jugar lesionado fue una decisión suya, aunque recalcó que consultó con los expertos porque no quería exponerse a "truncar mi carrera".

"A veces hay que jugar con ese tipo de cosas", señaló. "Fue una decisión que tomé personalmente, hay que aprovechar la oportunidad de estar en los playoffs porque no sabes cuándo vas a volver a uno cuando hay tantos equipos fuertes.

"Me costó ocho años volver a los playoffs", dijo Cabrera

El venezolano revalidó su corona de bateo con promedio de .348, además de disparar 44 jonrones y remolcar 137 carreras.

Tuvo un promedio de .262 con dos vuelacercas en 11 juegos de la postemporada.

El lunes, el gerente general de los Tigres Dave Dombrowski informó que el doctor William Meyers examinó a Cabrera en Filadelfia antes de la postemporada. Según Dombrowski, Cabrera sólo accedió a consultar a Meyers cuando el club le prometió que no lo excluiría de los juegos de los playoffs.

Dombrowski añadió que un par de semanas de descanso no hubieran bastado para que Cabrera sanara, de modo que siguió jugando.

"Uno quiere estar sano para este momento de la temporada".

Cabrera también se refirió a la decisión de Jim Leyland de renunciar como mánager tras la eliminación: "Fue un balde de agua fría, nos sorprendió a todos".

Indicó que no vería mal que el próximo piloto del equipo sea alguien bilingüe. "Claro que sí, podríamos hablar español", dijo sin identificar a nadie en particular.

Cabrera se llevó el premio Hank Aaron correspondiente a la Americana, mientras que el primera base de los Diamondbacks Paul Goldschmidt obtuvo el de la Nacional. El galardón destaca al mejor pelotero ofensivo en cada liga.

Mientras que Cabrera repitió tras una temporada de 2012 en la que completó la Triple Corona, Goldschmidt fue seleccionado a su primer Juego de Estrellas y bateó para .302 con 36 jonrones, 36 dobles y 125 impulsadas.