Miguel Cabrera. (Charles Krupa/AP)

Una mejor actuación no fue necesaria.

Miguel Cabrera ya nos había enseñado su grandeza en 2012 tras convertirse en el primer bateador en 45 años en ganar la Triple Corona. Nadie pudo haber esperado que tuviera un mejor año que ese.

Después de todo, los otros 11 bateadores que lograron esa hazaña vieron su OPS (porcentaje de embasarse más slugging) caer un promedio de 86 puntos la siguiente temporada. Hagan a un lado la clase de campaña que el cañonero Chris Davis tuvo al conectar 53 cuadrangulares y Cabrera, el grandote de Maracay, Venezuela, se hubiera convertido en el primer toletero en ganar la Triple Corona de bateo en años consecutivos.

Las lesiones también fueron un factor, debido a que limitaron a Cabrera a 148 encuentros por los Tigres - más de los que cualquiera hubiera pensado jugaría debido a todo el tiempo que jugó lastimado - y ésta fue una de las mejores actuaciones ofensivas de todos los tiempos. De hecho, el venezolano mejoró su línea ofensiva en 2013 tras compilar un OPS de 1.078 que fue 79 puntos mejor al que tuvo cuando gano la Triple Corona.

Sólo Ty Cobb (1910) y Mickey Mantle (1957) pudieron mejorar su OPS al año siguiente de haber ganado la Triple Corona de bateo.

"No sé si mis coaches y yo estamos apreciando lo suficiente la clase de ofensiva que estamos viendo por parte de este muchacho", manifestó el ex timonel de los Tigres, Jim Leyland, en Nueva York en agosto. "Es difícil creer lo que estamos viendo. Este es mi 50mo año en el beisbol y no sé si alguna vez haya visto esta clase de desempeño con el bate, lo vi el año pasado y este año también".

Con el ahora Ranger de Texas Prince Fielder bateando detrás de él en un lineup que se vio mermado por una baja de 40 untos en el promedio de embasarse del primer bate Austin Jackson, el venezolano de 30 años impuso una marca personal tras registrar promedio de bateo de .348 y convertirse en el primer jugador en ganar tres títulos de bateo seguidos desde que Tony Gwynn se agenció cuatro (1994-97). Sus 44 vuelacercas se quedaron a nueve de Davis de los Orioles, quien también finalizó con una carrera remolcada más que las 137 de Cabrera.

Leyland, quien se retiró como capataz al finalizar la campaña, dijo que el éxito de Cabrera comienza con su visión y habilidad para reconocer los pitcheos. Su poder llega fácilmente.

"La mejor parte es que hace swing como si fuera un bateador pequeño y conecta la bola como un cañonero con un físico impresionante", destacó Leyland. "Rara vez lo vez perder el control cuando le hace swing a un lanzamiento".

Cabrera tenía promedio de .365 con 30 cuadrangulares y 95 producidas en el receso por el Juego de Estrellas - el primer pelotero en registrar 30 cuadrangulares y producir 90 o más carreras antes del Clásico de Mitad de Temporada. Pero su segunda mitad no se pareció nada a la primera, debido a que las lesiones -- espalda, cadera, abdomen e ingle - le hicieron tomar 45 turnos al bate menos que en 2012. El venezolano compensó con un promedio de bateo de .397 con corredores en posición anotadora, conectando los hits importantes una y otra vez mientras guiaba a los Tigres a su tercer banderín consecutivo de la División Central de la Liga Americana.

Después de perder la Serie Mundial ante los Gigantes en 2012, Cabrera y los Tigres tenían la misión de finalizar el trabajo. Pero un mermado Cabrera, quien se sometió a una cirugía en la ingle el 29 de octubre, ya no pudo ayudar a Detroit a superar a Boston en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Y por segundo año consecutivo, Cabrera fue nombrado Jugador Más Valioso de la Liga Americana por encima de Mike Trout de los Angelinos. El venezolano recibió 23 de 30 votos para el primer lugar, y Trout obtuvo cinco con Davis y Josh Donaldson de los Atléticos llevándose un voto.

"Es un jugador especial", elogió Leyland. "Es difícil describir con palabras lo especial que este chico es, y sólo espero que Detroit sepa lo afortunado que es de tener a un pelotero como éste en sus filas. Están viendo historia. Están viendo algo que quizás no vuelvan a ver. Es increíble".

Digamos que doblemente increíble.

Y lo que nos falta por ver.