Sandy Koufax (izq) y Clayton Kershaw (Dodgers)

GLENDALE, Arizona -- Sandy Koufax no vestía el uniforme de los Dodgers el lunes, cuando recorrió los campos de entrenamiento del club.

"Ése no es mi trabajo", dijo.

Incluso sin su famoso número 32 en el dorso, peloteros y fanáticos por igual lo reconocieron de inmediato. A sus 78 años, el ex jugador, integrante del Salón de la Fama, es el rostro de la tradición de los Dodgers y representa lo que esperan conseguir Clayton Kershaw, Yasiel Puig y los otros miembros actuales del equipo.

En su segundo año como asesor especial del presidente del club Mark Walter, Koufax llegó al campamento el domingo para trabajar con los lanzadores. Durante la campaña, fungirá como consultor.

Asimismo, Koufax es un imán para los cazadores de autógrafos. Accedió a las peticiones de numerosas personas que se arremolinaron a lo largo de la verja que rodea el complejo de campos de béisbol de Camelback Ranch, en Arizona.

A la leyenda de los Dodgers le gusta lo que observa en un club que llegó el año pasado a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, en la que cayó ante los Cardenales de San Luis en seis juegos.

"Éste es un gran equipo si se mantiene saludable", dijo después de dar los autógrafos.

Se mostró entusiasmado por la mezcla de experiencia y juventud que hay en los Dodgers. Y, como muchas personas, se emocionó por lo que hizo el cubano Puig durante su campaña de novato.

"Fue una locura", dijo Koufax. "Era divertido verlo. Fue emocionante, porque el equipo estaba en problemas. Llegó él y en cierto modo encendió todo lo que ocurrió después. En mayo, parecía que el año sería realmente malo. Él y un par de factores cambiaron todo".

La confianza y agresividad de Puig suelen derivar en que cometa errores, al fildear y al recorrer los senderos.

"Tiene un gran talento físico", dijo Koufax. "Todos lo comparan con Bo Jackson. Los Cardenales tuvieron a un chico que jugaba fútbol (americano) y béisbol, Brian Jordan. Estos chicos son muy fuertes y rápidos, una combinación que no suele observarse".

"Mientras el espectáculo no involucre una mala decisión, todo está bien. A la gente le gusta eso. Si tienes un gran brazo quieres mostrarlo, pero me gustaría verlo lanzar la pelota al lugar correcto todo el tiempo", añadió.

Puig, de 23 años, bateó para .317 con 19 vuelacercas y 42 impulsadas en 104 juegos.

"Es joven... Está aprendiendo y estoy seguro que triunfará", añadió Koufax.